3RA REVOLUCION

Crónica de una Muerte Anunciada para nuestro Sistema

 

No hay mal que dure 30 años…

Los hechos recientes en Chile -y que siguen evolucionando para plantear un reclamo de tener vidas dignas-, que se suman a crisis que pueden verse en otras partes del mundo, no hacen más que mostrarnos un hartazgo de promesas incumplidas que nos hace nuestro sistema socio-económico imperante, en todas las latitudes.

Países que otrora eran mostrados como modelos de sociedad a seguir, promocionados por muchos medios de comunicación y de entidades supra-nacionales, hoy se «descascaran» a pedazos, se hacen girones por el propio peso del descontento y sufrimiento de sus pueblos.

Cualquier informe que deseemos revisar, de estos últimos 30 años, no dejan margen para las dudas. El 50% de la Humanidad es pobre (OIT: Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo -2017/2018-). A duras penas sobrevive económicamente en su día a día, pero también se ven privados de sus sueños, ilusiones; de proyectar un futuro diferente, distinto, mejor; un futuro que siempre les hes prometido, pero que nunca termina de arribar…

30 años de gobiernos en Chile, 30 años de gobiernos en la Argentina, 30 años de gobiernos en Venezuela, 30 años de gobiernos en Brasil; y muchos más, en otros países como España, que hoy ve también como Catalunya quiere su independencia con desesperación, y que como nación, está sin un gobierno definitivo conformadoGrecia, que se asemejó a una Argentina del 2001, con otra profunda crisis que sumió a sus habitantes en un pozo del que no han podido salir todavía…¿Quiénes siguen, nos preguntamos todos/as?…mientras las marchas por la Crisis Climática -donde este mismo sistema socio-económico, que se empieza a cuestionar cada vez más masivamente en los Estados-Nación- empiezan a converger con estas mismas protestas sociales…Pobreza y degradación de nuestro ecosistema..Pero qué estamos haciéndonos, me pregunto…

Merecemos hacernos una fuerte interpelación a nosotros/as mismos/as. En forma personal e íntima. Revisar profundamente qué significa para todos/as nosotros/as la palabra «progreso«. ¿Por qué en nombre de «él», hemos hecho lo que hemos hecho? Lo marca nuestra historia humana. En un post de este sitio hace unos años, justamente cuestionaba este tema: ¿qué significa, verdaderamente, progreso? Creo que sería una buena pregunta para hacernos, cada uno/a de nosotros/as, con la «mano en el corazón».

Y al momento de comenzar con estas reflexiones, me vino a la mente  un texto que leí de uno de los grandes filósofos de la política del Siglo XX, el italiano Norberto Bobbio (1909-2004), en ocasión de un trabajo que hice en 1987, en la escuela secundaria en la que me eduqué (Esc. Sup. de Comercio «Carlos Pellegrini»). Fue escrito en 1984 y en él, Bobbio habla de las «Promesas Incumplidas de la Democracia«. Releyéndolo puedo ver que lo vívido en esa época, no sólo no ha cambiado, sino que se ha profundizado. Bobbio dice que una verdadera Democracia permitiría la búsqueda del bien común y de los ciudadanos/as en general, y no la de un grupo de interés sobre otro. Asistimos con cada votación y en cada mayoría que se impone, a que se ponga como objeto el interés de ese grupo ganador, por sobre el bienestar general de la población. Y no sólo en cuanto a un Gobierno del Estado, sino en cualquier organización, donde se crean grupos que pugnan por el poder -mira más una democracia descentralizada y distribuida, con cada ciudadano/a en el centro y con poder de decisión individual, generando más un híbrido de democracia directa y representativa, pero alejado de las propuestas democráticas de hoy en día. Claro, Blockchain no existía en ese momento!-. Cuestiona Bobbio este proceso, e inclusive, se pregunta si sería «realista» pensar que el bien común se impusiera por sobre los intereses de grupo, pensando en el cómo funcionan los procesos democráticos de ese momento y los actuales -que no han cambiado-…¿Promesa incumplida o Promesa no cumplible por la propia lógica del sistema? Y otro tema muy importante es la actitud activa vs la actitud pasiva de los ciudadanos/as por la «cosa pública«, que no es más ni menos, por el «bien común» de la Sociedad…Cuestionaba ese «facilismo» que ya era una realidad de años, tanto del lado del ciudadano/a como del político/a, donde no había responsabilidades ciudadanas -delegarlas todas en el Gobierno- más allá del pago de impuestos y la «carga» de ser autoridad de mesa en los escrutinios -si tocaba-Muy conveniente para unos/as y otros/as, que derivaba en una posición «clientelar» de la política, donde era dificil de escapar…

El tiempo nos apremia. Necesitamos tomar conciencia de cómo están funcionando las cosas, y dejar de «hacernos los distraídos/as«. Sí, claro, es doloroso enfrentar los problemas. Es doloroso ponernos esa «mano en el corazón» y decirnos: «He/hemos fracasado». Pero es necesario, casi imperativo diría. Necesitamos recobrar esa responsabilidad ciudadana. Porque ser ciudadano no implica sólo cumplir con mis impuestos. Ni implica sólo tener un empleo de mercado («soy trabajador/a, yo puedo dormir en paz»). Eso es una «verdad a medias», un facilismo como decía, que nos ha sido impuesto culturalmente…Una «ilusión» que algún alquimista imaginó tiempo atrás, para formar individuosseres despreocupados por los «otros» y el entornoy no «personas»seres que son parte de un sistema integrado, interdependiente; con otros y su medioambiente-.

Ser ciudadano, implica por sobre todo, preocuparnos y ocuparnos por la «cosa pública»…Y esa «cosa pública» no es ni más ni menos, que nuestra vida en sociedad. En cómo contribuimos -desde nuestra posición individual, con nuestras capacidades y aquello que tenemos para ofrecer a la sociedad- a generar ese ambiente social «virtuoso», el que necesitamos que exista para poder vivir y desarrollarnos como personas. Para poder alcanzar nuestros sueños, ilusiones, propósitos; que cada día se ven «truncados» para un mayor número de seres, en cada lugar del planeta al que se nos ocurra mirar. En algunos países tardará más, en otros menos. Pero cada día que pasa, vemos que es ineludible, que esto ocurra. Los datos hablan por sí solos…

Ya no podemos mirar solo delante de nuestras narices. Porque la «bola de nieve» silenciosa sigue creciendo y acercándose. Y toma envión a una velocidad que crece de forma exponencial. Un sistema que no nos cobija a la gran mayoría y no nos regala ya, siquiera, la «utopía» de un futuro mejor. Y a lo que le ha ido sumando nuevos riesgos que enfrentamos como especie -y así como la nuestra, la de otras formas de vida, a nuestro alrededor- que se van multiplicando de forma acelerada y nos ponen cada día un pasito más cerca de un precipicio.

Son momentos para serenarnos y aclarar la mente. Pensar en las causas de los problemas que enfrentamos y crear soluciones alternativas. Hoy se están levantando las voces. Saludo y abrazo a mis hermanos de Chile hoy que lo necesitan, y también a todos/as los ciudadanos/as en el mundo que son desplazados/as y se sienten excluidos/as, sin ilusiones ni esperanzas…Pero no están, ni estamos, solos y solas. Hay muchas organizaciones y colectivos de personas en el mundo, tratando de hacer ese cambio de mentalidad, para que pueda concretarse lo más pronto posible esa sociedad global sustentable, sostenible e inclusiva que todos/as nos necesitamos!

 

Autor: Alejandro Sewrjugin. Imagen: Google Images.

Posts Relacionados:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El Cambio Que Necesitamos
Share via
Copy link
Powered by Social Snap