3RA REVOLUCION

Economia de la Escasez vs Economia de la Abundancia

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Mucho se ha hablado desde el mismo “nacimiento” de la Economía, de que es al “arte de administrar lo escaso“. Recuerdo cuando empecé a estudiarla, allá por el secundario, en 1er o 2do año, que el profesor se fundaba en este concepto. Que los “bienes” o “servicios” son escasos y por esto existen cosas como el “dinero“, para poder intercambiarlos -creando un sistema de valor estandarizado-. Cuanto más escasos, más caros. Y también cuanto más requeridos o demandados, sucedía lo mismo. Todos conceptos “basales” de esta concepción de la “Economía“.

La realidad es que en la Naturaleza las cosas abundan. La vida está preparada para auto-reproducirse. Busca la forma hasta en los lugares mas inhóspitos o más inesperados. Vemos como fuimos creados con esa pulsión para buscar la auto-reproducción. En charlas que mantengo frecuentemente con amigos como Santiago Siri -autor del libro: “Hacktivismo“, que te recomiendo leer si no lo has hecho todavía-, Federico Ast, Mariano Lopata, Gonzalo Stupenengo -entre otros-, damos rienda suelta a pensar en como sería hacer las cosas de forma diferente, y de cómo esta 3ra Revolución va dando pasos a nuevas estructuras sociales, económicas y de vida.

Santi Siri, haciendo punta, empujando el proyecto “Democracy.Earth” y trabajando en el plano del cambio en la Democracia, La Política y la Identidad -donde conversamos con él, frecuentemente, acerca de los cambios que vemos y son necesarios hacer para llevarlas a un nuevo nivel; y tuve el placer de compartir con él muchas tardes de Partido de la Red y trabajo sobre la plataforma inicial de dicho sistema-. Fede Ast, con “CrowdJury“, en plano de la Justicia -donde tuve el honor también de que me convocara para ayudarlo a pensar y armar el proyecto junto a otros jóvenes brillantes-; y quién escribe esto, desarrollando un modelo económico, justamente basado en la Abundancia, enfocando a la Economía, en este caso. Y si, muchachos, vamos a proponer nuevas “instituciones” o “plataformas” para nuestro sistema! 😉

Y justamente, en una de esas charlas con Santi, me decía lo de “El Universo es, básicamente, información” lo cual es muy impactante y profundo, y que puede interpretarse rápidamente al pensar en “nuestras vidas”, ya que el ADN contiene la “información genética” que hará que nos vayamos desarrollando y creciendo, formándonos. Y esto último me dejaba pensando en que nuestra Economía se basa también en la información y, en cierta forma, el “ocultamiento” o “resguardo” de la misma…..

Adam Smith, aquel escocés que con sus escritos que conformaron el Tratado “Riqueza de las Naciones” -quizás el 1er libro moderno de Economía– examina y recorre diferentes sistemas de economía política, en particular, el mercantilismo y la fisiocracia; desarrolla esta idea de un “orden natural” y de la “mano invisible“. Este «sistema de libertad natural», como lo llama, es el resultado del libre ejercicio del interés individual que beneficia exitosamente —sin proponérselo— al bien común, en la solución de problemas y satisfacción de necesidades por medio de la libre empresa, de la libre competencia y del libre comercio. Y que todo esto conforma la idea de “progreso” -sobre lo cuál, ya he escrito anteriormente: “Qué significa, verdaderamente, Progreso“-.

Hemos visto que la forma en que nos relacionamos y el incremento de la “productividad” ha avanzado bajo los conceptos anteriores, y otros nuevos que se fueron agregando sobre dichos pilares. Llegando al estado actual de cosas. Donde si bien la Sociedad ha crecido en términos tecnológicos y de mayor producción de bienes y servicios y consumo, hay una deuda cada vez mayor con la pobreza y desigualdad que se sigue ampliando -donde vemos que la mayor riqueza se acumula cada vez mas en cabeza de menos personas, y muchas mas se sumen en pobreza o extrema pobreza-.

Muy humildemente, planteo que uno de los mayores problemas que veo a los postulados de Adam Smith, y a los seguidores que apuntalan la idea del libre-mercado y la “mano invisible”, es que el sistema actual busca siempre la “concentración de poder” -quizás como dice Smith, “sin proponérselo”-. Esto lo analicé, también, en otro post: “La Desconcentración del Poder“, a un nivel más amplio y no sólo económico, donde se ve la conformación de pequeños grupos de personas que deciden por una gran mayoría en todas las estructuras. Y aplicado al ámbito económico, vemos como se tienden a conformar siempre oligopolios y monopolios -inclusive, muchas veces, desde los mismos Estados-, o a generarse lobbies ejerciendo presión en los estamentos de decisión -también concentrados- del Estado para favorecer a determinadas empresas -y/o con algo más de suerte, a sectores específicos-. Y esto deriva en un juego de suma-cero, en una Economía de Suma-Cero, donde hay que sacarle a uno para darle al otro…

Como el sistema se basa en información, vemos como se crean patentes para proteger las “creaciones” -que no son más que información que se publica para el uso de todos, derivando en el desarrollo o no, de bienes y/o servicios-. Se busca con ello que aquel que “descubrió/pensó/desarrolló” algo, quede “protegido” para poder “lucrar” con el “uso o viralización” de esto que logró hacer. Si este mecanismo no existiera, posiblemente muchas cosas quedarían “ocultas” y no sería posible desarrollarlas para toda la Humanidad. Vemos como por centurias se ocultaba de hecho la información -donde “leer” estaba disponible para unos pocos, donde el “escribir” también estaba reservado para algunos elegidos-. La información es PODER. El Conocimiento es PODER. Un gran ejemplo de ello es la Bolsa, donde hay momentos en que no puede producirse información -“quiet period”- porque puede influirse en la valoración de la acción, y/o donde personal de la empresa -conociendo determinadas cuestiones internas- tampoco pueden tomar acción con esa información “privilegiada” que poseen.

Siguiendo con Adam, el tema de la división del trabajo, el valor del trabajo son hechos que empiezan a tambalear con las nuevas tecnologías. La posibilidad de intercambiar bienes o pagar en moneda por ellos, hacía aparecer esta noción de “valor”. El valor, para Adam, tenía dos significados: el valor de uso, o utilidad, y el valor de cambio. Smith se centraba sobre todo en el segundo (planteaba, pero no resolvía, la paradoja del valor sobre el primero). ¿Cómo medirlo? ¿Cuál es el factor que determina la cantidad de un bien a la hora de intercambiarlo por otro? Para él, «es del trabajo de los demás del que cabe esperar la parte más grande de todos estos bienes; así, será rico o pobre, según la cantidad de trabajo que podrá pedir o que estará en capacidad de comprar. […] El trabajo es pues la medida efectiva del valor intercambiable de toda mercancía» –esto último, extraído de Wikipedia-.

Pero me gustaría detenerme en el tema del trabajo. Todo el sistema gira en torno a ser productivo, a “trabajar” y “emplearnos” a fondo, bajo la idea de que ello nos llevará a ser exitosos. La Educación nos prepara para insertarnos de “forma exitosa” en ese “mundo laboral”, en ese “mercado de trabajo“, donde debemos “vendernos a diario”, al “mejor postor”. El advenimiento de la Internet, luego la Web 2.0 y las Redes Sociales, dejó esto marcado a fuego, lo puso en “blanco sobre negro”, y lo lleva casi al límite: debo cuidar de mi “marketing personal”, qué subo o qué no subo a las redes -o en que me taggean- para  no comprometer mi “trabajo/empleo” actual o futuro. Estamos librados a una “lógica de mercado” en todo los ámbitos de la Economía. A la “competencia“, que cada vez se torna más desmedida –tanto “en contra de”, como en la “extracción de”-. Es decir, “contra el otro”, y “contra la propia Tierra” -nuestro planeta-. Es casi una carrera desenfrenada por el aumento de la productividad, y el incremento de los ingresos -sin saber a ciencia cierta para qué queremos incrementar hacia el infinito la ganancia que produce nuestra actividad, seamos individuos o empresas-. Además de que concentra cada vez más mayores cantidades de dinero -que a otros les falta, como bien lo sabemos- y que estas “pocas personas” deciden de qué manera son volcadas nuevamente al mercado -ya sea repartiendo dividendos, en aumentos de sueldos, en ahorro en pocas cuentas, en mayor desarrollo de productos, etc, etc-. Y esto fuerza, a que cada vez mas, los Estados busquen a través de los impuestos, tratar de ser ellos quienes “redistribuyan” esa riqueza cada vez mas concentrada. Volvemos al punto inicial: un juego de suma-cero, donde se le saca a unos para darles a otros, y siempre, con pocas “cabezas” que deciden a quien y a quienes, les llegará esa redistribución -con los típicos problemas de las “preferencias”-

En este juego del mercado, importa en ese “trabajo” la consecución de un “fin comercial“. Queda de lado la “contribución” a la mejora de procesos sociales -sean estos buscar disminuir la pobreza, o el “ocuparte” de una mejora social via participación en una organización social no gubernamental-. Generalmente se lo ve a eso como algo que hay que hacer como forma de voluntariado, donando el tiempo, de forma gratuita, o con un salario más bajo que el de mercado para una posición similar, que “produzca realmente algo” para la sociedad -de consumo, claramente-. No genera un “valor” para la sociedad esta actividad social, bajo ese concepto del “trabajo” -aunque haya también trabajo y horas invertidas en el mismo y pueda caer bajo el paraguas abierto por Smith-. Es todo una “mercancía” de “intercambio”, que si no hay una contraprestación de la otra parte, no funciona o no se la valora. Cuando quizás, debería estar a la misma altura, e inclusive, me aventuro, a un nivel superior.

Agrega más valor a la sociedad buscar la solución para gente que está en estado de pobreza o indigencia, o resolver problemas como la escasez en la generación de energía, el calentamiento global; que quizás hacer una nueva versión del Samsung Galaxy, o de un nuevo “torpedo intercontinental”, no te parece?. Y esto cobra cada vez mayor urgencia, ante los hechos de violencia que vemos a nivel global -migraciones por causas económicas, influencia de carteles en las poblaciones que quedan sin sueños o saben que su realidad será inmutable-. Bajo estos conceptos, es muy dificil hacer sustentable una búsqueda de las mejoras que todos sentimos son necesarias hacer para nosotros. Es como un círculo vicioso, donde nadie puede salir ni evitarlo, a pesar de que a muchos les importa el cambio.

Lo que propongo por la “Economía de la Abundancia“, es justamente virar de este juego económico de suma-cero, donde todo es una mercancía, donde todo se “compra y se vende“, a una Economía de visión más amplia, donde los problemas/necesidades económicas y sociales son pensados y accionados desde un punto de vista común, integrado y colectivo -dejando atrás la idea individualista-. Empezar a ver los “recursos naturales” como algo indivisible de la Tierra, valorarlos como lo que son, un elemento indisoluble de nuestras vidas y por lo tanto “no explotable” -quien querría “explotarse” algo, no? 🙂 Dejemos de hablar de la “explotación de los recursos naturales, por favor!!-. Pensar como es parte integrante de nuestro todo, de nuestra circunstancia.

Dejar de ver al “mercado laboral”, donde hay “recursos humanos”. Pensar que son personas, que pueden ser nuestros amigos, familiares, que puedo ser yo o lo soy en otra circunstancia; y tratarlos en consecuencia. Pero esto no es algo meramente declarativo o “naive”, sino que es algo que empieza a manifestarse fuertemente con al advenimiento de las nuevas tecnologías, y que existe esta cada vez mayor interconexión directa entre todos nosotros.

El formato de “trabajo” empieza a quedar en desuso -con el crecimiento cada vez mayor del desempleo- por la mejora en las productividades y la aparición de la robótica. Y no sólo por los robots físicos que empiezan a reemplazar obreros y trabajos repetitivos en las fábricas -andamiaje y pilares de la Revolución Industrial y la creación de las ciudades modernas-; sino también por la incipiente aparición de los robots digitales -entendiendo por esto los llamados “bots” y “algoritmos” que empiezan a ayudarnos a interpretar la realidad y a “tomar decisiones”-. Veremos como esto último, devenido en inteligencia artificial, permite no sólo generar robots físicos que vayan pensando y tomando decisiones, sino también, procesos digitales que vayan reemplazando líneas medias y altas de gerentes. Obreros y Jefes quedarán en la historia. Y la gran pregunta aquí es: entonces quién podrá ayudarnos? -como diría la clásica serie de Chespirito-, que “Chapulín Colorado” vendrá en nuestra ayuda?

Y la realidad es que hay que ir haciendo un cambio de conciencia en lo que entendemos por “Economía,  y que conlleva todo lo que he escrito anteriormente y más también: replantearnos qué entendemos hoy por trabajo, qué entendemos hoy por “fin comercial”, por el “valor del intercambio”, por el “dinero” -también posteo algo al respecto: “El Valor de la Moneda: qué representa el Dinero” . Tenemos que replantearnos urgentemente como nos vamos a organizar de ahora en más, económicamente, como Sociedad.

En la Economía de la Abundancia, somos nosotros los productores y consumidores de nuestras mismas necesidades -ecónomicas, sociales, y de vida en el sentido más amplio-. Nosotros decidimos por nosotros mismos. Dejamos atrás la creación de estructuras burocráticas: empresas, sindicatos, estados.

Empezamos a conectarnos entre nosotros de forma directa, sin intermediarios, sin “poderes concentrados” que orquesten nuestras vidas, para lograr satisfacer nuestras necesidades. Bajo este nuevo prisma ampliado, nosotros somos los “prosumidores“, ese concepto que surge con la Web 2.0, aplicado al tema del contenido y del marketing. Bueno, ahora trasvasado a toda la actividad del ser humano.

ProSumidor es el que toma el poder económico en sus manos y empieza a ejecutar todo aquello que estaba librado solo a las empresas y al Estado. Vemos como tecnologías como la impresión 3D nos dejará producir aquellos elementos “físicos” que necesitamos -dejando atrás las “fábricas”-, plataformas como el Bitcoin y la Blockchain nos permitirán generar nuestra propia moneda, y plataformas tecnológicas que empiezan a surgir, manejadas ya por el colectivo -sin necesidad de constituirse como una entidad “empresaria/legal” con una cabeza y un grupo director-, empezar a cambiar aquello que estaba en manos de una empresa privada o el Estado -siendo estos “intermediarios”-, a un colectivo que se ocupa de las tareas a desarrollar de forma descentralizada -acompañando también el tema de la toma de decisiones-. El Crowdsourcing es un gran ejemplo de como el “trabajo” en su “vieja forma” se va desintegrando, y cada uno es capaz de “ocuparse” de aquello que más le gusta/quiere hacer, sin necesidad de “venderse” en un mercado laboral -“participando en la oferta de un servicio, de forma personal, o subiendo su propuesta en un bidding o subasta”-.

Sólo a modo de ejemplo, incluyo aquí como podemos pensar en una plataforma que nos permita producir y consumir energía. Podemos utilizar la red existente eléctrica, para empezar a volcar energía “limpia” que produzcamos en nuestras casas -aquellos que pueden producir vía fuerza eólica, otros mediante luz solar (donde ya se pueden pegar una suerte de “filminas” en los techos de las casas que actúan como lo hacían antes los “paneles solares” que eran bastante costosos), quizás mediante la producción/reciclado de la energía que produce un vehículo en el girar con sus ruedas -o cualquier otro aparato que genere movimiento-; y donde nosotros, por participar, recibimos la energía de forma gratuita, y los que la generan, reciban un pago en una moneda digital generada por la propia plataforma. De esta manera, recibimos un servicio gratuito, y el que lo genera, un pago que podrá utilizar para adquirir otros servicios o productos que todavía no entren en esta lógica. Podemos empezar a pasar estos sistemas “antiguos” o en infraestructuras o modelos de pensamiento de una Economía de suma-cero, estática, versión 1.0 -como era la web en su momento- a una Economía de doble-vía, 2.0, donde el productor y consumidor son lo mismo, y por ende, la abundancia se genera al producir lo mismo que se consume llegando al ideal del 1:1 en base al ritmo de la adopción e inclusión en esta nueva grid-.

Por supuesto, este sistema -como en el ejemplo- debe convivir con el actual, pero en la medida que mas y mas se vuelquen a esa producción, vamos cambiando la matriz -en este caso, la energética, pasando de una generación centralizada y controlada por empresas/estado y con tecnologías no limpias, impuras o que afecten el medioambiente; a una generación descentralizada o P2P, donde empezamos a romper esa lógica mercantilista o de comercio y ganamos con energías limpias y renovables-. Este ejemplo es aplicado a un caso “duro” y energético, pero vemos en temas digitales o relacionados con la red, como esto es ya es más común y ocurre en muchos casos -puedo citar a Wikipedia, democratizando el acceso al conocimiento, basado en valores como los propugnados por mentes brillantes como la de Aaron Swartz-, Bitcoin y Blockchain en Economía y ya empezando a abarcar otras áreas, Twister -contraparte de Twitter-, Minds -Facebook/YouTube-, Ethereum y muchas otras iniciativas de software libre nacidas desde GitHub.

CrowdJury, que todavía no ha visto la luz, promueve esta nueva idea, buscando darle sustentabilidad a una tarea -reservada hoy sólo al Estado- que no tendría sustento económico en la visión anterior, pero que en la Economía de la Abundancia, ayuda a que aquellos que quieran ocuparse de mejorar la sociedad a partir de la “generación de Justicia“, puedan obtener también un dinero por su actividad. No hay necesidad de “crear puestos de trabajo” en la Justicia. Se agregan en la plataforma y participan con sus saberes de los procesos a los que sean idóneos. Así un diseñador digital, podría ocuparse de su emprendimiento, podría participar en “CrowdJustice” como perito en temas de imágenes digitales, podría tener también participación en la grid energética, recibiendo y volcando su producción de energía; y asi sucesivamente con otras plataformas similares.

Así vemos como podríamos ir empleando nuestro tiempo en diferentes aplicaciones que nos convoquen, para realizar nuestras actividades como colectivo, de mejora económica, social o el ámbito que fuere, y obtener un pago/recompensa por lo mismo. Y se incluye aquí otro quiebre con respecto a la Economía de hoy o tradicional: el dinero se genera a partir de la actividad del hombre en forma directaa través de las decisiones del algoritmo en la forma que lo entrega en base a la actividad de cada plataforma– y no por decisiones de pocas personas detrás de un Gobierno o Banco Central. Pasamos de algo tan “codicioso” como el “crear dinero”, a un concepto de generarlo a través de una actividad de mejora para la sociedad -cuanto más se mejora o se trabaja en ese sentido, mayor capital se crea-.

Y recordemos, ya no tendremos que “ocuparnos” de ese “trabajo físico/manual”, o inclusive de “gerenciar” y “tomar decisiones” de negocios en una empresa…Y entonces, en qué emplearemos nuestro tiempo? O lo que es más dificil de imaginar, cómo nos repartiremos “ingresos” para “consumir” en los servicios/productos que necesitamos, y en base a que relación? Está todo dado para empezar a re-escribir la historia, y para hacerlo de forma diferente.

Este escrito pertenece a una serie de pensamientos sobre la Economía de la Abundancia, que iré posteando aquí. Como primer esbozo o introducción cumple su función. En próximos posts iremos pensando en temas tales como:

  • La “plusvalía”
  • Eliminación de la acumulación del capital: es posible? es deseable? que pasaría en una Economía No Capitalista? -sin por ellos hablar de Comunismo o Socialismo-
  • Impacto de una Economía que se acerque al Costo Marginal Cero
  • Cómo funcionaría una Economía sin Empresas y sin Estados -“companyless” & “stateless” economy-
  • La nueva ecuación de valor para el dinero

 

Los espero en la próxima! 😉

 

Autor: Alejandro Sewrjugin – @asewrjugin
Referencias y Fuentes de Inspiración:
Riqueza de las Naciones – Adam Smith – Año de Publicación: 1776
On the Principles of Political Economy and Taxation – David Ricardo – Año de Publicación: 1817
Principles of Political Economy – John Stuart Mill – Año de Publicación: 1848
El Capital – Karl Marx – Año de Publicación: 1867
La Teoria General del Empleo, El Interes y el Dinero  – John Maynard Keynes – Año de Publicación: 1936
Capitalismo, Socialismo y Democracia – Joseph Schumpeter – Año de Publicación: 1942
La Gran Transformación: Los Orígenes de la Politica y Economia de Nuestros Tiempos – Karl Polanyi – Año de Publicación: 1944
El Nuevo Estado Industrial – John Kenneth Gailbraith – Año de Publicación: 1967
Lo Pequeño es Hermoso: La Economía vista como si la Gente Importara – E.F. Schumacher – Año de Publicación: 1973
El Malestar en la Era de la Globalización – Joseph Stiglitz – Año de Publicación: 2002 @JosephEStiglitz
Freakonomics – Steven D.Levitt y Stephen J. Dubner – Año de Publicación: 2005 @freakonomics
Common Wealth: Economics for a Crowded Planet – Jeffrey D. Sachs – Año de Publicación: 2008 @jeffDSachs
Dinero y Conciencia: A quién sirve mi dinero? – Joan A. Melé – Año de Publicación: 2009 @JoanantoniMele
Socialnomics: De Cómo el Social Media Transforma la forma en que vivimos y hacemos negocios – Erik Qualman – Año de Publicación: 2009 @equalman
Prosperity without Growth: Economics for a Finite Planet – Tim Jackson – Año de Publicación: 2009 @ProfTimJackson
El Universo en un solo átomo – Dalai Lama – Año de Publicación: 2011 @DalaiLama
Abundancia: El Futuro es Mejor de lo que te Imaginas – Peter H. Diamandis, Steven Kotler – Año de Publicación: 2012 @PeterDiamandis
The Zero Marginal Cost Society: The Internet of Things, the Collaborative Commons, and the Eclipse of Capitalism – Jeremy Rifkin – Año de Publicación: 2014 @JeremyRifkin
Pasaje al Futuro – Santiago Bilinkis – Año de Publicación: 2014 @bilinkis
Hacktivismo: La Red y su alcance para revolucionar el poder – Santiago Siri – Año de Publicación: 2015 @SantiSiri
Rise of the Robots: Technology and the Threat of a Jobless Future – Martin Ford – Año de Publicación: 2015 @MFordFuture
La Gran Brecha: Qué Hacer con las Sociedades Desiguales – Joseph Stiglitz – Año de Publicación: 2015 @JosephEStiglitz
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5 Responses to Economia de la Escasez vs Economia de la Abundancia

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Excelente post. Muy buenas fuentes y mejores ejemplos aún.
    Muy inspirador.

  3. rocio says:

    genio. pelle. abundancia. oui . 3 revo. vamos!

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