3RA REVOLUCION

Estamos solos en el Universo, sigue siendo la “pregunta correcta”?

Quizás va siendo hora de modificar unas de las preguntas mas “existenciales” que hemos tenido como Humanidad: ¿Estamos solos en el Universo?

Creo que esta pregunta ha sido una “limitante” para nuestro pensamiento y nos ayudó a formar una concepción “terrestre” de la vida en el Universo. Es decir, que si hubiera vida, debería ser similar a la nuestra. Desarrollamos toda una ciencia de búsqueda, inclusive la fórmula de Drake -que se basa en los principios de la vida en nuestro planeta– para “estimar” si pudieramos o no “estar solos” -aunque claro, depende de las estimaciones de cada parte de dicha fórmula, podemos terminar siendo los “únicos“; como así también, siendo parte de toda una “constelación” galáctica de seres– 🙂

Como siempre, lo primero y fundamental es definir bien el “problema”. Y el problema no es saber si “¿estamos solos?”, sino más bien, “¿dónde están todos?”. Un cambio de ángulo, una simple reformulación de la pregunta, nos puede situar en el camino correcto.

En un workshop que organizó la NASA en Septiembre de 2018 (resultados disponibles aquí: NASA y la búsqueda de TecnoSignaturas), se trabajó por primera vez en REUNIR A REFERENTES en la investigación y búsqueda de VIDA e INTELIGENCIA EXTRATERRESTRES.

Como resultado, de esta reunión de tres días y medio -en el LPI de Houston-, pudo verse el avance en diferentes áreas de la búsqueda de “tecnosignaturas“. Por ejemplo, en la tecnología de búsqueda de “ondas de radio” por el SETI -iniciativa pionera en este campo-, búsqueda de “megaestructuras” que “succionen” la energía de sus estrellas -aquellas como la famosa “esfera de dyson“- and búsquedas NIL -emisión de luces en el espectro cercano al infrarojo-.

Los objetivos de este workshop fueron:

  1. Definir el estado actual del campo de “TecnoSignaturas”. ¿Qué experimentos se han hecho? ¿Cuales son los “highlights” actuales en la detección de tecnosignaturas? ¿Y cuáles son los límites actuales de estas tecnologías de búsqueda de vida extraterrestre?
  2. Comprender cuáles serán los avances en los próximos años en este campo. ¿Qué nuevos equipos/ideas están siendo gestados para los próximos avances? ¿Cuáles son los proyectos que ya han conseguido fondos y lograrán estas mejoras en nuestra capacidad de seguir investigando en esta área?
  3. Entender el potencial que nos entrega a futuro este campo de las Tecnosignaturas. ¿Qué tipo de encuestas, instrumentos, herramientas, desarrollos tecnológicos, nuevos algoritmos de minería de datos, nuevas teorías y modelos serán importantes para llevar esta ciencia adelante?
  4. ¿Qué rol pueden jugar los acuerdos que haga la NASA con los actores del sector privado y sociedades filántropas para avanzar más fuertemente en este campo?

Jill Tarter, una de las líderes de la investigación en SETI por más de 35 años, y la persona que acuñó el término “tecnosignaturas“, dijo alguna vez sobre este tema: “Si podemos encontrar alguna vez, Tecnosignaturas -lo que significa encontrar evidencia de alguna tecnología que haya modificado el ambiente en un planeta o lugar del espacio- podremos inferir la existencia de alguna inteligencia que desarrolló dicha tecnología. Como sucede con el campo de las biosignaturas -estas son las “señales” químicas de algun tipo de actividad biológica-, es muy dificil imaginar y enumerar todos los tipos de tecnologías que podrían existir; pero si podemos establecer una estrategia sistemática de búsqueda de tecnologías equivalentes a que tenemos los seres humanos en el Siglo XXI“.

¿Pero qué se está buscando actualmente? Básicamente, las ondas de radio -donde el SETI fue el “pionero” en 1958 y hasta la actualidad, nada ha podido ser detectado…más allá de algunas “falsas alarmas“-, emisiones láser -que podrían ser utilizadas para comunicación óptica o como un medio de “impulso” a naves espaciales…el mejor ejemplo, son las “velas solares” que hemos iniciado a testear los humanos, desde hace ya algunos años; y la iniciativa Starshot, del querido científico que ya no está entre nosotros, Stephen Hawking; y el mega-millonario ruso Yuri Milner-. Signos de megaestructuras, como la que se creía estaba detrás de la “rara” intermitencia que mostraba la estrella TABBY; o una atmósfera llena de dióxido de carbono, metano, CFC y/o otros conocidos gases generados por químicos -similares a los que producimos aquí en la Tierra para el “efecto invernadero“-.

El campo que abre la búsqueda de “tecnosignaturas” con respecto a las “biosignaturas“, es que las segundas reducen el campo de búsqueda a la vida como la conocemos -centrada en nosotros-. En cambio, la primera nos abre un gran campo a ver el resultado de diferentes tecnologías que podemos no conocer, pero que tienen que ver con las propiedades físicas que si sabemos existen en todo el Universo

Sin dudas, en este camino que iniciamos, empezaremos a observar nuestro “cielo”, nuestro “espacio exterior” con una perspectiva más amplia. Pensando en que no somos ya el “centro de vida”, sino que realmente existen otras formas de vida inteligente y que sólo es cuestión de “agudizar” nuestros sentidos e instrumentos para poder “detectarla”. Quizás, “ellos/as” ya estén “avisando” de su presencia y somos nosotros/as quienes no estamos “prestando” la “debida atención” 🙂

 

Autor: Alejandro Sewrjugin. Imagenes: NASA y SPACE.com

 

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