3RA REVOLUCION

Justicia: Un Nuevo Concepto para esta 3ra Revolucion

cambio-en-la-justicia Es indispensable en este nuevo sistema que vamos construyendo, en avanzar en un nuevo tipo de Justicia. Una Justicia que implique el ganar-ganar. Necesitamos poder entendernos, hacer acuerdos y sólo litigar cuando no hay otro remedio. Hoy por hoy, esta es la excepción y no la regla. Cómo podemos ir migrando a un tipo de Justicia entre pares? Igualitaria?

Seguí leyendo para enterarte de lo que se está haciendo y que debieramos profundizar… Partir de la Mediación para empezar a generar una conciencia de entendimiento, de ponerse en los “zapatos del otro”. Y avanzando con este concepto, para “construir” mejores personas y ciudadanos a futuro, podemos impulsar el concepto de “Mediación Educativa“. A través de espacios de mediación en las escuelas, fomentamos el que los niños sean escuchados, tengan un lugar para recurrir a donde contar sus problemas, un lugar neutral donde puedan ponerse “par a par” el que sufre con el que lo hace sufrir, que se entiendan, poner en evidencia el uno con el otro, que sientan lo que le pasa a cada uno.

El poder entendernos, acostumbrarnos de pequeños a dirimir nuestras diferencias a través del “diálogo” solo nos hará mejores personas y mejores ciudadanos. Logrará que en vez de dirimir el 90% de los conflictos en la Justicia, sólo tengamos que hacer el 10%.

La “Justicia Restaurativa“, que propone “restaurar” la situación inicial, busca poder “hacer entender” a las partes que participaron del conflicto. Busca “acercarlas” en su pensamiento. “Busca el perdón” de uno hacia el otro. Es algo necesario para construir una mejor sociedad. Le sirve tanto a la víctima como al ofensor (la justicia restaurativa busca evitar las “estigmatizaciones” y no llama “delincuente” al agresor). Fijense la importancia del “perdón” en un caso tan terrible y conocido en la Argentina, como el de Carolina Píparo. Aquí les transcribo una parte de su declaración cuando condenan a los imputados: “Carolina Píparo, la embarazada baleada en una salidera bancaria en 2010 en La Plata, dijo este martes que está “más que conforme con el fallo”, pero consideró que “la herida y la ausencia de Isidro no las cierra ninguna sentencia”. Y “reprochó que ninguno de los imputados le haya pedido disculpas, evaluó que “nunca hubo (de su parte) arrepentimiento”, y graficó que “de hecho, vivieron el juicio de una manera relajada: charlaban o se dormían”. Vemos que al fin de cuentas, nada alcanza para llenar esa herida. Que hasta es más necesario el arrepentimiento, el perdón, el “entender” que el mismo fallo en sí (del cual estuvo conforme). Es decir, que la Justicia Restaurativa es necesaria hasta en estos casos brutales, como agregado de la Justicia ordinaria.

Es necesario entonces abordar la Justicia con un nuevo enfoque: instaurar la mediación, desde pequeños, como mecanismo de acuerdo entre pares. Acostumbrar a la persona a dirimir asi sus diferencias. Aplicar la idea de Justicia Restaurativa también desde los inicios de la vida. Aprender a tener empatía con el otro, a ponerse en el lugar, juntarse y “entender” las causas del accionar del otro. Porque así se entiende la agresión por parte de ambos: el que la recibió, y el que la generó. Quedando en evidencia el dolor causado, que pondrá un manto de luz sobre el que hizo el acto.

Estoy convencido que actuamos porque no vemos lo que generan nuestros actos. Sus consecuencias. Tanto sea en el corto plazo -como puede ser un hecho puntual de pasar un semáforo en amarillo/rojo por estar apurado para llegar al colegio o a una reunión- como en el largo plazo -el polucionar el aire con el motor de nuestro auto, el tirar basura al río o mar-. Pero cuando nos ponen un video de vialidad, o viene el hijo de Jack Cousteau -como tuve el gusto- y nos muestra la basura que se puede hallar en el medio del océano pacífico en una isla deshabitada, donde los pájaros se comen vasitos de plástico o picotean zapatos, “nos damos” cuenta de lo que generamos…

Si tomamos conciencia de nuestros actos, si aprendemos a pedir perdón, si aprendemos a dar el perdón, pues no todo está perdido. La Justicia dejará de ser “divina”, para pasar a ser “terrenal”. 🙂

 

Autor: Alejandro Sewrjugin

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