3RA REVOLUCION

La “Transnacionalizacion” de la Politica y los Partidos Politicos

Sistema-Bancario-Gobierno-Pueblo

Esta es una idea que se me viene modelando en la mente hace un par de años. Lo de “transnacionalizar” la política y los partidos políticos. Dejar de tener “fronteras nacionales” también en la unión y trabajo “políticos”. Si bien ya hay organizaciones supra-nacionales que agrupan a diferentes partidos de similares orientaciones ideológicas -como la “Internacional Socialista” o la Fundación Friedrich Naumann, por citar algunos ejemplos-, el planteamiento es crear partidos sin tomar en cuenta ninguna división política.

Pero qué significa, verdaderamente, esto de la “transnacionalización”? Es, básicamente, la aplicación de los principios de la “acción mancomunada en red” mediante los mecanismos “par a par” -o “peer to peer” en su versión en inglés- en estos dos ámbitos: política como acción y partidos políticos como vehículos para esa ejecución.

Y ojo, esto no es más “globalización”. Sino, todo lo contrario. Un “paliativo” o quizás hasta un “fix” -arreglo- a la misma. La Globalización nos ha entregado un mercado “mundial” accesible a todo el mundo. Ha llevado al límite la “lógica de mercado”, haciéndonos “cultores y adoradores” de la misma -casi sin resistencias o voces en contrario. Es como que está aceptado y hasta con resignación. No vemos otra realidad posible-. Todo pareciera “explicarse” a través del “flujo de mercancías, dinero y personas”. Poco importa el contenido en sí -es decir, lo que significa cada uno de esos elementos y la “responsabilidad intrínseca” en la fluidez de los mismos-, lo que importa es la consecución de los mismos y la ampliación de mercados.-frases como “explotación de los recursos naturales” o “ganar mercados” son celebrados en todo ámbito y por cualquier gobierno, cualquiera sea su ideología-.

Vemos que los encargados de “regular” esta lógica internacional de “cómo deben funcionar las cosas”, son entes públicos “para-estatales” o “supra-nacionales”, que siguen la misma idea central que impera en todas las Naciones actualmente: Concentración del Poder, pero que agregan un nuevo “sabor”: no existe para la elección de sus autoridades, un voto directo para los ciudadanos de todo el mundo. Su poder se configura o apoya en los Estados-Nación, y el “peso específico” de cada uno en el concierto mundial. Nosotros, los ciudadanos, accedemos a ubicar “congresales” en base a la decisión de cada Estado Nacional -que designa, o envía a su Canciller o Presidente, dependiendo el organismo-. Y la elección de las “máximas autoridades” se da en una suerte de “colegio electoral” -voto indirecto nuestro- donde los representantes de los países votan/eligen entre los candidatos. Europa, en su configuración regional, ha avanzado y permite la votación de los “Euro-Diputados” por la gente, pero sigue en una lógica de centralización política, sin posibilidad de la participación de la gente en forma directa en la conformación de las leyes de su Euro-Parlamento.

Vemos a diario, en innumerables decisiones de estos distintos organismos “públicos” supra-nacionales, acciones totalmente alejadas/ajenas, a lo que pudieran decidir/necesitar los “ciudadanos del mundo”. Temas como el calentamiento global -tratado de Kyoto-, el hambre, la pobreza, desarrollo de las naciones más rezagadas, etc, etc se quedan “truncos” ante muchas decisiones de líderes internacionales que protegen determinados intereses de sus naciones -generalmente por lobbies empresarios o sectoriales- y que van en dirección contraria al bien común o decisión general que podría tomar la ciudadanía global, de tener la chance de expedirse sobre dichos temas.

Los problemas políticos y de la Democracia son similares en todo el mundo: corrupción, desvíos de fondos, pobreza, rezago social, etc. Los ciudadanos de todos los países, entonces, enfrentamos el mismo dilema para empezar a buscar soluciones reales a estos flagelos: cómo desconcentrar el poder, y al mismo tiempo, conservar un funcionamiento institucional local/nacional e internacional que garantice la cohesión de la sociedad. Está muy clara la necesidad que hay de hacer un vuelco TOTAL de las instituciones a todo nivel. Regidas por el más claro “egocentrismo” de pensar que “unos pocos iluminadospiensan y deciden mejor que el grueso de la población -sea el nivel que sea, local, nacional, global-. Están todas cortadas “por la misma tijera”. Es por ello que la corrupción -en mayor o menor medida en cada país-, los lobbies económicos-financieros para la obtención de leyes que degradan la vida ciudadana -cuando menos- o impactan en el medio ambiente o la generación/reparto equitativo de las nuevas riquezas creadas, nos “hermanan” a todos los habitantes de este planeta. Al tener el poder concentrado, y cuanto más tiempo mejor -así piensan la mayoría de los mandatarios de todo el mundo y los movimientos políticos-, se generan estas desconexiones cada vez mas grandes entre los deseos/necesidades de la ciudadanía, y la aplicación de “políticas públicas” con impacto real.

Están a la orden del día los giros y viros de políticos, cambiándose de partidos, inclusive con “ideologías” opuestas, para poder acceder a espacios de poder. Vemos como en muchas legislaturas/congresos, partidos de derecha/izquierda votan juntos muchas leyes, en una suerte de “toma y daca” para poder obtener sus “beneficios”. Claro, muchos dirán que es parte del “juego político” al que estamos acostumbrados y que eso es “política”; y que hay determinadas “políticas públicas” que no “tienen ideología” o que se “deben bancar” como visión a “largo plazo” del “bien de la ciudad/región o país”. Pues bien dicho, y si esto es así entonces, realmente las ideologías son “meros mantos” creados ya en otra época, y que van sirviendo sólo de “ropaje” a los políticos, como “arma” -en el buen sentido- para “encandilar” determinados sectores del electorado y lograr su “apoyo”, para que cuando luego es “necesario” hacer un “sacrificio” por el bien ciudadano, se quiebra ese “pacto” por la consecución de un “bien mayor o superior” (o directamente, porque el pensamiento social viró a derecha o izquierda, se cambia de partido y listo). Y me pregunto: quién/quienes tienen la potestad para poder definir eso? Que validez tiene?

Ante este marco conceptual de lo que sucede con la política y los partidos políticos en nuestras sociedades -no por nada están los indignados en España, o el “Somos el 99%” en EEUU, por ejemplo; emergiendo como reclamo a todo esto-, es que creo que hay que avanzar en la “viralización” de esta nueva idea, con una aplicación “transnacional”. Generando “espacios”  o “nodos” -en lenguaje de red- que se vayan replicando en diferentes ciudades, para configurarse luego en su unión e interacción con impacto en regiones, y seguir creciendo hasta el nivel país. Cada uno con su impronta, cada uno con su gente, sus propuestas y sus problemas comunes. Sin un “ordenador central”, sin burocracia, pero conectados y aprendiendo los unos de los otros. Basado en un sola idea: lograr plasmar la visión del ciudadano de a pie en la forma de hacer política. Estos “nodos” pueden auto-replicarse a modo de “ojivas” en cuanto lugar se instale ese “pensamiento crítico y de cambio” acerca del sistema en el cual estamos inmersos. Es la respuesta positiva al reclamo “Que se vayan todos”, con un gran contrapunto: “Ahora S0mos Todos”. Y si nos ponemos a ver esto en clave biológica, orgánica y hasta “universal”, vemos que es el ordenamiento de la naturaleza, donde cada nodo, átomo, planeta es necesario, depende del resto, y “gira” en torno a un orden universal descentralizado. La replicación de esto en nuestra sociedad, nos puede llevar a ese lugar donde queremos y nos merecemos ir.

Esto implica también una nueva visión del “partido político”. Ya no es un elemento estático de una sociedad en particular, sino un movimiento transnacional, que excede las fronteras o una ideología en particular. Que se va configurando de acuerdo a los requerimientos legales de cada ciudad/region/país, pero que comparte sus ideas, sus desarrollos, su “trabajo” entendido como las tareas necesarias para conseguir aquello que se busca/quiere/necesita/pretende; y su gente. Mediante la tecnología de que disponemos hoy en día, el flujo de información, ideas y nuevas hipótesis de trabajo para el bien mancomunado, se puede realizar de forma casi instantánea y sin importar la ubicación, el idioma o las “fronteras” que se erigen todavía como “muros infranqueables” para el común de la gente. El crecimiento del pensamiento colectivo, y la toma de decisiones ciudadanas, entonces, se torna en el eje central del cual se va abrevando el andar cotidiano de cada nodo, de cada ciudad, de cada región y de cada Estado; a través de las nuevas ideas y experiencias de cada uno.

Todo esto es lo que vengo charlando con muchos pares del Partido de la Red hace tiempo, y creo que el Partido es un lindo ensayo ciudadano que puede ir por estos derroteros -también vemos otros como el Partido Pirata que emerge también en distintas ciudades del mundo-. De hecho, ya en forma orgánica, se están produciendo en su configuración, hechos de esta naturaleza -la de creación de espacios o nodos en otras ciudades-. Es una buena oportunidad de empezar a generar esta nueva idea “transnacional”. Ya sea a través del software de la Fundación “Democracia en Red” -que cada vez se utiliza en más ciudades de todo el mundo, ya sea a través de un pensamiento que genere nodos políticos en ciudades de la Argentina y del Mundo. Logrando la aplicación práctica de esta idea, cada vez mas internalizada, de lograr un sistema descentralizado político, partidario y de toma de decisiones ciudadanas; para acercarnos cada vez más, no sólo a una Democracia Posible, sino a una Democracia Real. Un Sistema Nuevo para este nuevo Milenio que recién comienza.

 Autor: Alejandro Sewrjugin. Imagen: http://puntodevistaypropuesta.co/
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